La Facultad de Agronomía (Fagro) en conjunto con la Facultad de Química (Fq) y la Facultad de Ciencia (Fcien) llevaron a cabo un proyecto de investigación en el marco del financiamiento ANII-Fondo María Viñas Modalidad II, el cual se título Péptidos antimicrobianos recombinantes de origen vegetal con potencial terapéutico: Rediseño y escalado, y tuvo como principal objetivo avanzar en las etapas de desarrollo de nuevos compuestos para tratamiento, diagnóstico y prevención de enfermedades en humanos, animales y plantas, a partir de péptidos antimicrobianos recombinantes de origen vegetal.
La responsable técnico-científico del proyecto fue la Lic. Bioq. (Dra.) Susana Rodríguez y contó con la contratación de la investigadora Milagros Zerpa. Además, participaron los investigadores e investigadoras Mariana Barraco, Diana Pérez, Roberto Castro, Gianna Cecchetto, Caterina Ruffo y María Lorenzo.
El proyecto finalizó en octubre del año 2024 y los resultados del mismo fueron presentados en un congreso nacional y otro internacional, además se encuentra en redacción el manuscrito para que los resultados sean publicados en revista arbitrada.
En este proyecto se formaron recursos humanos que se han incorporado a esta línea de investigación que actualmente cuenta con el equipamiento y todos los insumos necesarios para la producción de proteínas recombinantes en el Laboratorio de Biotecnología de Fagro.
El desarrollo de resistencia a drogas por parte de microorganismos patógenos, ha llevado a la búsqueda constante de nuevos compuestos. Los péptidos antimicrobianos (AMPs), componentes del sistema inmune innato de todos los organismos, se encuentran entre las moléculas más prometedoras para el desarrollo de nuevos fármacos de control, diagnóstico o prevención de infecciones por su rápida acción y bajas posibilidades de desarrollar resistencia. Diferentes aplicaciones terapéuticas de estos compuestos han sido propuestas, desde administración tópica hasta tratamientos sistémicos de las infecciones, además de su uso potencial en imagenología, en terapias anti-cáncer y como adyuvantes vacunales. Las plantas han demostrado ser una fuente importante de nuevos compuestos, entre los que se destacan péptidos antimicrobianos de dos familias: defensinas y esnaquinas. Su producción recombinante (mediante estrategias biotecnológicas) permite disminuir costos asociados a la purificación directa de las plantas, permitiendo además la modificación y optimización de estos péptidos, de manera de obtener variantes mejoradas. Nuestro equipo de trabajo ha producido de forma recombinante, tres péptidos de las plantas nativas Ibirapitá, Ceibo y Congorosa (dos defensinas y una esnaquina). Estos péptidos presentan actividad contra patógenos vegetales y humanos, destacándose dos hongos oportunistas: Candida albicans y Aspergillus niger.
En este proyecto, se propuso aumentar su rendimiento de producción, obteniendo mayores cantidades a menor costo, para finalmente pasar a una producción a mayor escala. Se evaluó además su posible toxicidad, su estabilidad y su comportamiento frente a patógenos humanos alimentarios y patógenos vegetales. Los péptidos producidos se utilizarán en proyectos enfocados en el estudio de sus mecanismos de acción, además de futuras líneas de investigación que evalúen su potencial aplicabilidad (tratamiento de diferentes tipos de infecciones en humanos y animales, adyuvantes de vacunas, reducción de la formación de biofilms, control de patógenos en producción agropecuaria, conservación de alimentos).
El objetivo de este trabajo fue avanzar en las etapas de desarrollo de nuevos compuestos para tratamiento, diagnóstico y prevención de enfermedades en humanos, animales y plantas, a partir de péptidos antimicrobianos recombinantes de origen vegetal. Fue objetivo de esta propuesta incrementar la cantidad de proteína producida y disminuir los costos mediante optimización de las variables para el aumento de su producción. Otros requisitos para su potencial aplicabilidad son: estabilidad y no toxicidad por lo que se planteó también, evaluar la estabilidad de los péptidos recombinantes a temperatura corporal y su posible toxicidad. Por otro lado, demostrar que estos péptidos tienen un amplio rango de actividad contra diversos patógenos amplía su potencial uso en diferentes áreas, por lo que se extendió el número de patógenos evaluados.