Uruguay es uno de los principales países consumidores de yerba mate en el mundo, consume entre ocho y diez kilogramos per cápita anualmente y constituye una de las tradiciones más añejas del país y de la región. La yerba mate que se consume en Uruguay es elaborada 100% en Brasil, lugar de origen de la yerba mate, que se distribuye por la zona de Rio Grande do Sul, la selva paranaense, se traslada hacia zonas de Paraguay y el este de Argentina.
Nuestro país está dentro del límite de distribución de la especie, es decir que existen poblaciones de yerba mate en áreas específicas del territorio. Por ello, en el año 2022, el Ing. Agr. (Ph.D). Pablo Speranza (decano de Facultad de Agronomía) presentó un proyecto en el marco del Fondo Clemente Estable de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) titulado «Diversidad genética de las poblaciones nativas de yerba mate en el Uruguay”, donde se conformó un equipo multidisciplinario con diversos objetivos miradas para investigar sobre un tema relevante desde la perspectiva biocultural ya que constituye un elemento identitario de la cultura uruguaya.
La historia es un aspecto importante a señalar, en Uruguay no existe una tradición en lo que es el manejo cultural del recurso, si se compara con la tradición de manejo que se tiene en las áreas de influencia de asociada a las reducciones jesuíticas guaraníes. Por ejemplo, si nos trasladamos en el tiempo hacia el 1726 con la llegada de los jesuitas, podemos comprender cómo éstos observaron que los indígenas guaraníes masticaban la yerba mate, la utilizaban, y aunque al principio la prohibieron, después comprendieron de los múltiples beneficios de su consumo. Los padres jesuitas erán excelentes naturalistas y poseían vastos conocimientos dentro de las reducciones contaban con espacios exclusivos para experimentar, entre ellos los huertos de experimentación. En estos huertos realizaron ensayos sobre los mecanismos de germinación y propagación. En nuestro país este proceso no sucedió, esto puede ser causa de nuestros escasos conocimientos tradicionales sobre el manejo de la yerba mate.
Existen antecedentes sobre investigaciones de yerba mate en nuestro país. En la época de los años 60 se llevaron a cabo salidas de campo desde Fagro donde se lograron identificar varias poblaciones de yerba mate en localidades de los departamentos de Tacuarembó, Cerro Largo, Treinta y Tres, Lavalleja y Maldonado. Eso permitió que se pudieran recoger muestras que hoy en día permanecen en el herbario de la facultad.
En base a los antecedentes, actualmente el grupo de investigación realizó diversas prospecciones en las áreas de Paso Centurión, Gruta de los Helechos, La Lorencita, Quebrada de los Cuervos y Sierras de Maldonado. Estas áreas además, son de interés para la conservación porque tienen una diversidad biológica muy importante. Estudiantes del Departamento Evolución y Domesticación de Plantas junto a estudiantes del Departamento de Forestal de Fagro realizaron trabajos de campo exhaustivos donde estudiaron qué características tienen las poblaciones de yerba mate, es decir cómo se estructuran, aspectos relacionados a la ecología y a la diversidad genética. Por otro lado, se trabajó conjuntamente con geólogos de la facultad y del Centro Universitario Regional Este (CURE), esto permitió obtener datos sobre variables que afectan la distribución de la especie en el territorio, por ejemplo, la disponibilidad de agua, y las características de los suelos. Asimismo, se realizaron estudios de polinización, se ahondó en cuales son los polinizadores que permiten que las poblaciones continúen desarrollándose; se pusieron bases meteorológicas para ver cómo afectan a las poblaciones los factores ambientales como el viento y la temperatura. Estos ambientes son de característica tropical, donde prácticamente no llegan las heladas, son ambientes muy húmedos donde hay una presencia constante de agua. Finalmente, mediante estudios etnobotánicos, también se profundizó sobre los conocimientos que poseen los pobladores que viven próximos a las áreas de distribución de la especie.
La Doctora en Ciencias Naturales, Elena Castiñeira Latorre, integrante del grupo multidisciplinario mencionó que “cuando realizamos entrevistas a los pobladores que viven próximos las áreas de ocurrencia de la especie los mismos desconocen que en esos lugares se encontraba el árbol de yerba mate” y que “un trabajo interesante fue poder reportarlo y poder visibilizar esta especie a las comunidades, darles un valor agregado a sus campos, a sus áreas y también concientizar sobre la relevancia de la conservación de los ecosistemas”
Esta investigación ha ido generando en estudiantes de maestría y posgrado el interés en el tema desde diferentes enfoques, como se menciona anteriormente, esto permite que haya contribuciones a las poblaciones de yerba mate en Uruguay desde diferentes abordajes de estudio. Actualmente, el estudiante Gastón Martínez planteó realizar su tesis de doctorado conjunto con la Facultad de Química en el Programa de Desarrollo de Ciencias Básicas (PEDECIBA), donde su línea de estudio está enfocada en aspectos de la metabolómica de la yerba mate y las propiedad organolépticas para poder comprender y responder a la interrogante acerca de si la yerba nativa es potencialmente un producto que pueda ser consumido por los uruguayos o que se adapte a nuestro paladar, y ver si existe una manera de elegir un producto completamente distinto al que es elaborado en Brasil, Paraguay y Argentina, este aspecto está relacionado al tiempo de estacionamiento que tiene la yerba mate una vez que se cosecha, al proceso de sapecado, y triturado y a las particularidades que engloba la yerba mate.
Paralelamente a la investigación, hay un gran impulso desde distintas organizaciones por plantar yerba mate, sobre todo por organizaciones de tipo ambientalista, (ONG Pindó Azul, Iporá, Ambá), que están interesados en intervenir en montes nativos y plantarla.
A ellos se les asesora al respecto de conservar la diversidad genética que presentan las distintas poblaciones.
Consultada sobre el papel que juega el Estado en este tema, Castiñeira Latorre señaló que “el Ministerio de Ambiente podría proporcionar herramientas y estrategias de conservación a través del Sistema Nacional de Áreas Protegidas
Debido a que el grupo de trabajo es interdisciplinario y participan muchas personas, se realizan seminarios quincenales en Facultad de Agronomía, allí se presentan los avances y desafíos con los que se enfrenta el equipo.
Ciertamente es muy pronto para poder afirmar si Uruguay va a poder producir yerba mate en grandes cantidades, ya sea para consumo propio, dejar de importar y ser competitivos con los grandes mercados como lo es Brasil. Tampoco se quiere apurar a los productores y generar falsas expectativas, ni que inviertan en algo que no es seguro que de rédito.
En este sentido, la investigadora afirmó que “esto recién empieza, se están dando los primeros pasos, hay por lo menos dos tesis de maestría próximas a defenderse que van a dar buenos resultados y buena información, también dos tesis de doctorado en marcha que van a aportar conocimientos relevantes. El próximo desafío es trabajar a nivel de las organizaciones no gubernamentales apoyando sus esfuerzos de conservación. Esto no termina, sino todo lo contrario, recién está empezando y más en un contexto donde la yerba mate se está utilizando para diversos fines (bebidas energizantes, productos para el pelo, productos para la cosmética), hay mucho para investigar todavía, pero tejiendo redes”.
En el sentido del apoyo brindado por el Estado, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), mediante su programa Fondos para la cultura aprobó en el 2024 el proyecto para la edición de un libro para niños y niñas titulado: “Katú y los secretos de la yerba mate” el cual va a ser repartido en las escuelas que se encuentran próximas a las áreas de distribución natural de la yerba mate, para que los niños sepan que cerca de sus hogares existe la especie, que puedan valorar y sentir esa pertenencia a ese lugar y saber que tienen ese recurso, que hay que cuidarlo y sentirse contentos de tenerlo. También se llevará a las zonas rurales cercanas a las estaciones experimentales de la facultad.
El libro surge de los resultados de todas estas investigaciones que se han realizado por el grupo y el gran desafío fue tratar de realizar una trasposición de conocimiento. Es decir, cómo se podría transmitir ese conocimiento generado en la academia a la población en general y en particular a los niños.
El propósito de este libro es devolver a las comunidades el conocimiento que compartieron, así como agradecer la buena disposición con la que abrieron sus puertas y territorios para la investigación.